Entrada destacada

SIEMPRE HAY QUE CAMINAR ADELANTE

La vida no es fácil y siempre me despierto con la misma sensación: que por más que vea el vaso medio vacío, hay que seguir adelante. ¡Hay...

Seguidores

SEGUIDME

lunes, 28 de septiembre de 2015

10 años de SACERDOTE

Un 24 de Septiembre entre a  formar a la Iglesia, era día de la Merced,  aquel  día  dije: SI, ese  día me convertí  en el  MILTON  SACERDOTE.

Hoy aunque unos días después quiero dar gracias a Dios por todo lo que viví,  recuerdos  buenos y también regulares, como un obispo me dijo,  querido padre  usted acaba de empezar con su Peregrinacion en el camino de la Cruz.

El lema de mi ordenación fue: “Ama y Haz lo que quieras” S. Agustín.
Y mi oración:

Señor: Estaré donde tu quieras y donde tu me envíes,
Solo te pido que me des la fuerza
y la inteligencia para saber guiar
a Tu Rebaño y ser parte de tu cuerpo.

Todavía sigo pensando que elegí el  camino correcto aunque a veces  flaquee en mi ministerio, será que soy humano no?  No se pero hoy siento que tengo los sentimientos  encontrados, 10 Años no son pocos y en el recorrido encontré personas y familias maravillosas.  Por eso doy gracias a Dios.

 A mi Buenos Aires querido donde renací y me  levante, allí me  forjaste  Señor como instrumento de tu amor, te doy  gracias por todas gracias  recibidas aunque  muchas veces no soy digno de  ti.

Camine por las diferentes  parroquias, pero hoy más que nunca quiero  agradecer a mis parroquianos de Torres  de Berrellen,  Lajoyosa y Marlofa, (Zaragoza) con vosotros camino, y os pido vuestra oración y si en algo me  equivoque mil disculpas.

Ahora solo quiero dar las gracias a nuestra Madre la Virgen del Castellar  a quien  le miro todos los días para que me cuide y cuide de vosotros.


 

lunes, 21 de septiembre de 2015

CAMINAR, PEREGRINAR JUNTO A MARIA.

Una de las palabras mas importante dentro el Vocabulario del Cristiano es Caminar y  Peregrinar. El cristiano es presencia del amor  verdadero y la misericordia su acompañante en medio del mundo necesitado del ser amado.
« La Iglesia, "va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios",(52) anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que El venga (cf. 1 Co 11, 26) ».(53) « Así como el pueblo de Israel según la carne, el peregrino del desierto, es llamado alguna vez Iglesia de Dios (cf. 2 Esd 13, 1; Núm 20, 4; Dt 23, 1 ss.), así el nuevo Israel... se llama Iglesia de Cristo (cf. Mt 16, 18), porque El la adquirió con su sangre (cf. Hch 20, 28), la llenó de su Espíritu y la proveyó de medios aptos para una unión visible y social. 

Estamos en un tiempo de peregrinación; es un tiempo marcado por la provisionalidad, por el sentido heroico de la existencia, y en el que debemos tener puesta la mirada en el horizonte. Peregrinar es caminar con un rumbo fijo, es avanzar hacia una meta, a un lugar que representa un encuentro espiritual. En la vida de la Iglesia las peregrinaciones han sido una práctica constante e inmensamente fructífera que la simboliza a Ella misma, pues es Pueblo peregrino que camina sostenida por la Eucaristía hacia la Patria celestial.
Toda la vida del cristiano es peregrinación.

El camino de la fe de María es el prototipo del camino de todo creyente. Es el itinerario que dibuja una circunferencia: tiene su punto de partida en la luz misma de Dios, anunciada de parte de El, y vuelve, después de su trayecto a través de la noche de la vida, a la felicidad de la plenitud de gloria divina. El camino de la fe es el camino de la felicidad, "aunque de noche"; es la expresión de la paradoja de la vida humana, llamada por Dios a la existencia feliz en comunión con El y conducida por El a través de la historia oscura. ALEGRIA/FE: Este itinerario no es otro que Cristo Jesús, que se autodefine como "el Camino" (cfr. Jn 14,6).

La anunciación es el acontecimiento central en la vida de María, en su camino de fe. A él se refiere todo ulterior paso; todo avance tiene en él su raíz; todo movimiento de su alma enamorada surge de allí, hasta su glorificación final en la asunción. Dios quiere "necesitar" de la fe de María para obrar su designio de salvación universal en su Hijo Jesús. 

"Yo soy el Camino..." (Jn 14,16). Esta afirmación de Jesús sobre sí mismo es el resumen más perfecto que encuentro para expresar "el camino de la fe de María". Es el misterio de Cristo, camino que Ella recorrió con singular fidelidad, con total identificación. Nos muestra el camino, nos muestra a Jesús.
Así nos precede ella en la gloria de la asunción, está presente en el corazón de nosotros, los creyentes, como lucero del alba de nuestra noche de fe, que avanza en la vida hasta que la total tiniebla de la muerte nos desvele la gloria cuya semilla llevamos dentro de nosotros, por el viático del Cuerpo y Sangre de Cristo Jesús, que es cuerpo y sangre de María.

Nuestro camino de fe es el caminar sostenido y alimentado por el Misterio de Fe, la Eucaristía, donde se funde nuestro peregrinar con el de María y donde el Espíritu de Jesús nos incorpora ya ahora, en fe, a la vida feliz de la Trinidad, donde tiene su solaz todo cansancio, y todo peregrinar su hogar encendido en vela.

 

jueves, 17 de septiembre de 2015

COMO DEBE SER EL SACERDOTE...


El sacerdote es el blanco de todas las miradas, opiniones y chismes.

Como no es "monedita de oro", es imposible que agrade a todos.

Si es gordo, ha de ser un tragón, si es flaco ni para comer le alcanza.

Si es viejo, no nos comprende, si es joven, no tiene experiencia.

Si es alegre, ni parece padre, si es serio, es muy enojón.

Si es guapo, ¡que desperdicio!, si es feo, mejor se hubiera metido de gendarme.

Si es moreno, lo quieren blanco, si es rubio, ah!!, se cree de sangre azul.

Si es compresivo, no tiene carácter, si es rígido, ese padre es muy enérgico.

Si fuma o toma es un vicioso, si no lo hace, es que no es hombre.

Si canta bien, es un vanidoso, si canta mal, mejor que ni cante.

Si es activo, no nos deja descansar, si es tranquilo, este no es como el que se fue.

Si visita a las familias, es muy amiguero, y ¡nunca esta en la iglesia!, si no sale, no busca a las almas.

Si va con los ricos, se quejan los pobres, si va con los pobres desprecia a los ricos.

Si trata más a los hombres, se quejan las mujeres,

Si atiende a las mujeres, lo critican los hombres.

Si convive con los niños, ¿no abusará de ellos?

Si toca algún instrumento musical "es un disipado",
Si no toca, es un bueno para nada.

Si nos cae mal, se juntan firmas para que lo cambien,

cuando se va, se juntan firmas para que lo dejen.

Y usted, ¿cómo quiere al sacerdote?

El sacerdote es del mismo barro que usted,

un espejo de las virtudes y defectos de su familia

y del ambiente de su tiempo.

Pida a Dios que no sea como a usted le agrade, sino como lo 

necesita la Iglesia.

Y a propósito, 

¿Cuántos minutos ora al día por los 

sacerdotes?

¿Sabía usted que les aprovecha más una 

oración que una crítica?


¿Necesitamos quererlos como son ó que sean

 como queremos?


¡APROVECHA MAS UNA ORACION QUE UNA CRITICA!

¡ADOPTA UN SACERDOTE PARA QUE ORES POR ÉL 

TODOS LOS DIAS!


¡ORA MUCHO POR ELLOS!

"TAMBIEN ELLOS NOS NECESITAN"


«Es hermoso encontrar sacerdotes —destacó el Papa— que han dado la vida como sacerdotes». Sacerdotes de quienes la gente dice: «Sí, tiene un mal genio, tiene esto y aquello, pero es un sacerdote. 


Y la gente tiene olfato». Por el contrario, si se trata de «sacerdotes, en una palabra, “idólatras”, que en lugar de tener a Jesús tienen pequeños ídolos —algunos son devotos del dios Narciso—, la gente cuando ve esto dice: ¡pobrecitos!». Por lo tanto, es precisamente «la relación con Jesucristo», aseguró el Pontífice, lo que nos salva «de la mundanidad y de la idolatría que nos hace untuosos» y la que nos conserva «en la unción».


Una reflexión que llevó al Santo Padre a plantearse una pregunta decisiva: ¿cómo es nuestra relación con Jesús? Una cuestión verdaderamente fundamental, «porque en nuestra relación con Jesús se hace fuerte nuestra victoria». 

Una pregunta «fuerte», reconoció, sobre todo para «nosotros que somos sacerdotes: ¿cómo es mi relación con Jesucristo?».

«La fuerza de un sacerdote —recordó el Pontífice— está en esta relación». En efecto, cuando su «popularidad crecía, Jesús iba al Padre». Lucas, en el pasaje evangélico de la liturgia (5, 12-16), relata: 

«Él, por su parte, solía retirarse a despoblado y se entregaba a la oración». Así «cuando se hablaba cada vez más» de Jesús «y las multitudes, numerosas, venían a escucharle y a buscar la curación, Él después iba al encuentro del Padre». Una actitud, puntualizó el Papa, que constituye «el criterio para nosotros, sacerdotes: ¿vamos o no vamos a encontrar a Jesús».


martes, 8 de septiembre de 2015

SIN PALABRAS





En estos dias me  quede  temblando con esta  foto no hago mas que  ofrecer a Dios  mi  tristeza y mi  esperanza. Señor  no se puede,  no se puede permitir  tanto  silencio en medio de la arrogancia de las  grandes  potencias,  en medio del a  incredulidad de los que nos  llamamos  cristianos.

Que hacemos  nos cruzamos de las manos  ??
que hacemos??
danos tu luz 
ilumina  nuestras  mentes  cerradas 
abre nuestros  corazones de piedra
danos tu luz para  ser  voz de aquellos que no tienen  voz





Escandaliza la foto del cadáver de un niño sin chaleco salvavidas, no el motivo por el que apareció muerto en una playa turca. Aquella playa fue ayer el lecho de muerte de doce sirios, entre ellos la pareja de hermanos Zainb Ahmed Hadi, de once años y Haider Ahmed Hadi, de nueve, y de Aylan Kurdi, de tres, y su hermano mayor Galip Kurdi, de cinco. Del quinto niño muerto no ha trascendido el nombre.
Los cinco proceden de uno de los pocos países donde las pesadillas se realizan al despertarse. Galip y Aylan eran de Kobane, una ciudad que EL MUNDO visitó el pasado enero. "Pinto cosas bonitas para intentar olvidar el miedo" explicaba entonces a este periodista Çiçek, una pequeña de nueve años refugiada. Su amiga Silava Baaz dibujaba decapitaciones del Estado Islámico"Me despierto de noche temblando

martes, 1 de septiembre de 2015

SOMOS INVISIBLES??

Quiero compartir con  vosotros  esta  reflexión  que me  encanto y sobre todo me puso  los pelos de punta... sera posible que estamos en una  sociedad carente de visibilidad o simplemente  nos hemos  vueltos  fríos? cual  la razón para  llegar a esto y  escuchar a nuestros  mayores  contando sus historias y casi derramando lagrimas  al verlos? 
No puedo  entenderlo, o quizá no quiera entenderlo, mira no soy  tan  mayor creo que  tengo la edad suficiente como para poder comprender que, cuanto mas mayores la gente  es sabia... o sera que  vivo en otro  siglo y en otro  planeta? 
Recuerdo que  cuando era niño, ver a un anciano era signo de respeto, era escuchar  sus historias, era mirar sus arrugar, su cabellera  blanca y  sobre todo su fragilidad para caminar... todos ellos indicaban su sabiduría de la vida, habían caminado  muchos kilómetros por  tanto  son y serán mas  sabios. Hasta bíblicamente significa sabiduría... a tomar  encuentra  amigos nuestros  abuelos también  existen y son visibles no olvidéis que todos  llegaremos al  mismo  sitio y todos seremos  igual  que ellos.
REFLEXIÓN:
No sé qué día es hoy, en esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos, están todos confusos. Me acuerdo de aquellos grandes almanaques, ilustrados con las imágenes de los santos que colgábamos al lado del tocador. Ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me voy borrando sin que nadie se dé cuenta.

Primero, como la familia aumentó de número, me cambiaron de cuarto; después me pasaron a otra habitación más pequeña que compartía con una de mis bisnietas y ahora ocupo el cuarto de los trastos, el que está en el patio de atrás, ese cuarto al que van a parar todas aquellas cosas que ya no se usan. Dijeron que cambiarían el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que no le va nada bien a mis dolores reumáticos.

Desde hace tiempo tengo intenciones de escribir, pero me ha sido imposible; me he pasado semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontré, lo dejé en algún lugar seguro para poder encontrarlo fácilmente, pero me he olvidado dónde lo puse y es que a mis años las cosas se pierden con demasiada facilidad.
La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido. Lo supe porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, segura de que lo que voy a decir no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mi consejo. Pero no me oyen, no me miran, ni me responden…
¿Qué puedo hacer en estas situaciones? No lo sé, yo con una gran tristeza, me retiro a mi cuarto y allí termino de tomar mi taza de café, o lo que estaba haciendo.
Lo hago así para que comprendan que estoy enojada, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.
El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuela, tú todavía estás viva? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.


Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dio. Fue entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.
Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial, que yo misma preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Él estaba mirando la televisión y ni con un simple parpadeo me dejó entender que se daba cuenta de mi presencia. El té se fue enfriando poco a poco… mi corazón también.

Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos al campo, me puse muy contenta, hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo.
El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar lista a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.
Yo ya estaba lista hacía rato y muy feliz me puse a un lado esperando que terminaran los preparativos del viaje. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en risas y cantos, comprendí que yo no estaba invitada; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta más las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más vieja, pero curiosamente, parece que ya no cumplo años, porque nadie me felicita, ni lo celebramos, todos están tan ocupados… Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan y se besan.

Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.
A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?
Este relato es crudo, pero real. Muchos de nosotros no toleramos la actitud de los ancianos, aunque ellos tuvieron toda la paciencia del mundo, para criarnos, educarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Ellos pusieron toda la atención a nuestras primeras palabras, eran incomprensibles, ni sabíamos lo que decíamos… y hoy no los escuchamos porque dicen tonterías.
Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.

Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.
«Si permites que tus hijos traten a sus abuelos como en esta historia, ya sabes cómo te tratarán cuando tu seas mayor»