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sábado, 7 de junio de 2014

PARAFRASEANDO PENTECOSTES

El tiempo pascual no se podía  cerrar  mejor con la  venida del  Espíritu Santo, fuerza necesaria para el caminar del Cristiano y para el  hombre, soplo que nos  da el  aliento  necesario para  respirar  el  amor  a nuestros  semejantes.

Recibir a Cristo en nuestras  vidas, vivir la experiencia de  los  siete  dones  hace posible que  el hombre se convierta, y nos  transforma en hombres de Dios, portadores de la  buena  noticia del amor que  para  con los  demás.
Hoy la Iglesia celebra una gran solemnidad: el Espíritu de Dios que nos da vida, que llena todo nuestro ser, nos inunda de claridad, de alegría, de fuerza, de testimonio, de fe. ¡Es la gran fiesta del Espíritu, la gran invasión del Espíritu! Un día, querido amigo, fuerte, para vivirlo con alegría, con ilusión y con fuerza. Vamos a escuchar con mucha atención el Evangelio de san Juan, capítulo 20, versículo 19 al 23, que nos habla muy bien de cómo ocurrió toda esta efusión del Espíritu con pocas palabras, pero nos lo dice muy claramente.

Pentecostés era una de las tres grandes fiestas
judías; muchos israelitas peregrinaban a Jerusalén en
esos días para adorar a Dios en el Templo. Se
celebraba cincuenta días después de la Pascua.
La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés
no fue un hecho aislado en la vida de la Iglesia. El
Paráclito la santifica continuamente : también
santifica cada alma a través de innumerables
inspiraciones que son “todos los atractivos,
movimientos, reproches y remordimientos interiores,
luces y conocimientos que Dios obra en nosotros,
previniendo nuestro corazón con sus bendiciones, por
su cuidado y amor paternal,  a fin de despertarnos,
movernos, empujarnos y atraernos a las santas
virtudes, al amor celestial, a las buenas
resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos
encamina a nuestra vida eterna”. Su actuación en el
alma es suave, y apacible, viene a salvar, a curar, a
iluminar.


¿QUÉ ESPÍRITU SANTO ES ESTE?    ƒ ¿Es e l Espíritu un pájaro?  (Preguntó el alumno distraído)  ‐ No (fue la respuesta grave del maestro).  Ciertamente sobrevuela nuestras cabezas y nuestras ideas, y al aletear golpea  nuestras contraventanas...   Pero no hay escopeta que lo pueda abatir, ni jaula segura que lo logre retener.  Son sus mensajes de paz y de libertad los provocadores del espejismo que confunde  la paloma y el Espíritu.    ƒ ¿Es e l Espíritu un fuego?  (Volvió a preguntar el alumno)  ‐ Sí y no (le dijo el maestro).  Es verdad que es capaz de hacer saltar del asiento al cristiano acomodado  derritiendo como hielo todo lo estático y seco...  Pero no es un fuego indiscriminado que nos impida acercarnos. A su paso no  sólo quedan cenizas, queda calor, y rescoldo, y resplandor. Por eso han confundido  algunos al fuego con el Espíritu.   
¿QUÉ LES OCURRIÓ A LOS DISCÍPULOS AQUEL DÍA? ¿ESTABAN DE 
VERDAD BORRACHOS? 
LOCOS?...
¿SE HABÍAN VUELTO

Lo  que  les  ocurrió  fue  que  se  les  “abrieron  los  ojos”  y  reconocieron  dónde  y  cómo se manifiesta el Espíritu y desde entonces decidieron dejarse conducir por Él.  Los  discípulos “llenos  del  Espíritu  Santo”  entendieron  n  que  la mejor forma  de  vivir  conforme a la voluntad de Dios era la de “dejarse llevar por el Espíritu” (Rm 8,14)  Vamos a ver qué es  reconocer hoy, en nuestro mundo y nuestra historia, a l  Espíritu; y en qué consiste dejarse conducir por Él.


Acostumbrémonos a frecuentar al Espíritu Santo que es
quien nos ha de santificar,  a confiar en El, a pedir
su ayuda, a sentirlo más cerca de nosotros. Así se irá
agrandando nuestro corazón, tendremos más ansias de
amar a Dios y por El, a todas las criaturas.

-Pentecostés… a los cincuenta días entonces, y 2000 años después, es un soplo que nos viene bien para lanzarnos como iglesia a la conquista de ese mundo tan duro para entender y comprender, vivir y amar las cosas de Dios.
--Pentecostés… con todo lo que la Iglesia ha sido y es, supone un abrir de par en par la creatividad de todo creyente para que el mensaje de salvación de Jesucristo no quede clavado en las cuatro paredes de una sacristía o adornando la belleza de un templo.
--Pentecostés… con nuestras fatigas e incoherencias nos infunde aires nuevos y bríos nuevos, ganas e ilusión, compañía y fortaleza, honestidad y transparencia, vitalidad y ansias de conquistas para Dios

2 comentarios:

  1. AMIGOS
    MUY HERMOSO ESTE POST. AUN NO LO LEÍ TODO PERO LO LEERÉ MAÑANA. Los busqué en facebook pero no los encontré, la página es MARIA DEL CASTELLAR o VIRGEN DEL CASTELLAR?, ruego me la digan bien para seguirlos.
    Estoy buscando un versículo de los SANTOS EVANGELIOS que no recuerdo donde estaba pero decía más o menos asi: TODO LO QUE PIDAIS A DIOS AGREDECIENDO POR ANTICIPADO, SE OS DARÁ, es decir: si nosotros agradecemos por anticipado algo que necesitamos a DIOS, teniendo mucha fe, eso se DIOS nos lo va a conceder (por supuesto que verdaderas necesidades, tanto salud, seguridad o amor para la familai como estados emocionales y sentimientos saludables, como PAZ, AMOR, REGOCIJO, CONSUELO, SERENIDAD, etc), ruego me avisen si pueden citarlo, gracias, magú

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  2. Buen llavero nos has dejado en la entrada....celebré Pentecostés en la capilla del hospital pero eso es lo de menos pues el Espíritu Santo está dentro de nosotros y "nos lo llevamos puesto allá donde vayamos" pero ese día la Eucaristía la sentí muy especial para mí pues tenía mucho que pedir y agradecer, salí renovada y llena del Espíritu de Dios. Saludos cordiales

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GRACIAS POR COMENTAR Y REZA POR MI