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lunes, 11 de junio de 2012

DEPENDENCIA EN LA SOCIEDAD???


Hace  algunos  años  atrás  había  oído a algunos  amigos  hablar  sobre lo que es la  dependencia,  en realidad  no quise comprender  sobre  el significado, o será  que me  desentendí sobre la materia, no lo sé, solo  se que  yo  me  sentía  tan libre como el  ave  fénix,  o normalmente  tenía como referencia a las  gaviotas, no sé  si será porque es el ave que me  gusta  muchísimo o es por la  película de Juan Salvador  Gaviota; pero  siempre tengo en mi  mente esa  imagen de  libertad.


Y en estos  días  leía  un  artículo  sobre la  dependencia, y me  causo un poco  zozobra al  leer esta frase:  ..”Llegó la hora del análisis, de la prueba. No dependes de nadie, de nada. Eres un ser libre, autónomo y un sentimiento pleno de pertenencia a ti misma, llena tu alma de felicidad extrema. Miras al cielo que, al ser consciente de tu libertad, es más inmenso. El azul más intenso, las nubes algodonosas más blancas, te arrastran hacia ellas y elevas los brazos en un deseo de comunión con el cosmos. No dependes de nada… ni de nadie. Eres únicamente tú.  Se acabaron los razonamientos ajenos, los pareceres incómodos, la tolerancia no deseada, el silencio para no herir susceptibilidades. Ahora soy yo. Sola, sí, pero sin dependencia.

Y ahora me  pongo a pensar y me digo a mi  mismo  cual es  el límite de mi  dependencia para con los demás? Qué hacer  si nos  sentimos  muchas  veces como un  niño en brazos de su madre? O  como chicos  grandes  que  necesitan la  comprensión  y la valoración de los  demás?
Firaros  bien a veces los hombres (varones y mujeres) a veces  necesitamos de estímulos para  funcionar… necesitamos  la  admiración de los  demás…  o no es verdad, nos  gusta que los  demás nos digan que  está  bien lo que  hacemos, es entonces que  nos  alegramos por nuestra  labor.

Pero  porque no ser nosotros mismos, libres, con la  convicción de poder accionar  en medio del mundo con nuestra sola  razón de ser?   Entonces somos  personas  dependientes?  O será  que  somos  independientes  prisioneros en nosotros? Con cuál de  las  dos interrogantes te  quedas…
Hoy en dia el hombre no puede vivir  sin:


1.        MOVILES. Os imagináis una día  sin el  aparatito este?
2.       INTERNET.  Ya me  imagino  por  donde  nos comunicamos?
3.       LAVARROPA.  Uh no  lavar a  mano noooo.
4.       Sin refrigerador.
5.       Sin luz
6.       Sin televisión
7.       Sin ordenador
8.       Sin ascensores
9.       Sin agua caliente.
10.   Etc etc 


El mundo actual está a expensas de la tecnología , el consumismo de los humanos ha llevado a que en cualquier lugar donde nos encontremos usemos un aparato q necesite de energía eléctrica, esto nos trae beneficio demasiados se puede decir, nos facilita la vida pero en poco a poco la tierra muere el calentamiento global aumenta las especies empiezan a desaparecer llevándonos a una lenta y dolorosa muerte sabiendo que pudimos haber cambiado eso.

 Una llamada al amor
Anthony de Mello 
Dependencia, soledad y amor

  «Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar» (Mt 14,23)  
  ¿No se te ha ocurrido nunca pensar que sólo eres capaz de amar cuando estás solo? Pero ¿Qué significa amar? Significa ver a una persona, una cosa, una situación, tal como realmente es, no tal como tú la imaginas, y reaccionar ante ella como merece. No puedes amar lo que ni siquiera ves.
¿Y qué es lo que te impide amar? Tus conceptos, tus categorías, tus prejuicios y proyecciones, tus necesidades y apegos, los «clichés» que tú mismo has elaborado a partir de tus propios condicionamientos y experiencias pasadas. Ver es la más ardua tarea que un ser humano puede emprender, porque requiere una mente alerta y disciplinada, mientras que la mayoría de la gente prefiere ceder a la pereza mental antes que tomarse la molestia de ver a cada persona y cada cosa de un modo siempre nuevo, con la novedad de cada momento.
Liberarte de tus condicionamientos para poder ver es bastante difícil. Pero el ver te exige algo aún más doloroso: liberarte del control que la sociedad ejerce sobre ti; un control cuyos tentáculos han penetrado hasta las raíces mismas de tu ser, hasta el punto de que liberarte de él es tanto como despedazarte.
Si quieres comprenderlo, piensa en un niño al que se le inocula el gusto por la droga. A medida que la droga penetra en su cuerpo, el niño se va haciendo adicto, y todo su ser demanda a gritos dicha droga. Llega un momento en que la falta de la droga le resulta tan insoportable que prefiere morir.
Pues bien, esto es exactamente lo que la sociedad hizo contigo cuando eras un niño. No te estaba permitido disfrutar del sólido y nutritivo alimento de la vida: el trabajo, la actividad y la compañía de las personas y los placeres de los sentidos y de la mente. Se te hizo tomar afición a unas drogas llamadas «aprobación», «aprecio», «éxito», «prestigio», «poder» Una vez que les tomaste el gusto, te hiciste adicto a ellas y empezaste a temer la posibilidad de perderlas. Sentías terror con sólo pensar en los fallos, en los errores o en las críticas. De modo que te hiciste cobardemente dependiente de los demás y perdiste tu libertad. Ahora tienen otros el poder de hacerte feliz o desdichado. Y, por más que detestes el dolor que ello supone, te encuentras completamente desvalido. No hay un solo minuto en el que, consciente o inconscientemente, no trates de sintonizar con las reacciones de los demás, marchando al ritmo de sus exigencias. Cuando te ves ignorado o desaprobado, experimentas una soledad tan insoportable que acudes de nuevo a los demás mendigando el consuelo de su apoyo, su aliento y sus palabras de ánimo. Vivir con los demás en este estado conlleva una tensión interminable; pero vivir sin ellos acarrea el agudo dolor de la soledad. Has perdido tu capacidad de verlos con toda claridad tal como son y de reaccionar adecuadamente ante ellos, porque, en general, tu percepción de ellos está oscurecida por tu necesidad de conseguir la «droga».
La aterradora e ineludible consecuencia de todo ello es que te has vuelto incapaz de amar nada ni a nadie. Si deseas amar, has de aprender a ver de nuevo. Y si deseas ver, has de renunciar a tu «droga». Tienes que arrancar de tu ser esas raíces de la sociedad que se te han metido hasta los tuétanos. Tienes que liberarte de ellas. Externamente, todo seguirá como antes, y tú seguirás estando en el mundo, pero sin ser del mundo. E internamente serás al fin libre y estarás absolutamente solo. Es únicamente en esa soledad, en ese absoluto aislamiento, como desaparecerán la dependencia y el deseo y brotará la capacidad de amar, porque ya no verás a los demás como medios de satisfacer tu adicción.
Sólo quien lo ha intentado conoce el terror de semejante proceso. Es como si te invitaran a morir. Es como pedirle al pobre drogadicto que renuncie a la única felicidad que ha conocido y la sustituya por el sabor del pan, la fruta, el aire limpio de la mañana y el frescor del agua del torrente, mientras se esfuerza por hacer frente al síndrome de abstinencia y al vacío que experimenta en su interior una vez desaparecida la droga. Para su enfebrecida mente, nada que no sea la droga puede llenar ese vacío. ¿Puedes imaginar una vida en la que te niegues a disfrutar de una sola palabra de aprobación y de aprecio o a contar con el apoyo de un brazo amigo; una vida en la que no dependas emocionalmente de nadie, de manera que nadie tenga ya el poder de hacerte feliz o desdichado; una vida en la que no necesites a ninguna persona en particular, ni ser especial para nadie, ni considerar a nadie como propio? Hasta las aves del cielo tienen nidos, y los zorros guaridas, pero tú no tendrás dónde reposar tu cabeza a lo largo de tu travesía de la vida.
Si alguna vez llegas a ese estado, al fin sabrás lo que significa ver con una visión despejada y no enturbiada por el miedo o el deseo. Y sabrás también lo que significa amar. Pero para llegar a esa región del amor deberás soportar el trance de la muerte, porque amar a las personas supone haber muerto a la necesidad de las mismas y estar absolutamente solo.
¿Cómo se llega ahí? A base de un incesante proceso de concienciación... y con la infinita paciencia y compasión que deberías tener para con un drogadicto. También te ayudará el emprender actividades que puedas realizar con todo tu ser; actividades que de tal manera te guste realizar que, mientras te ocupas en ellas, no signifique nada para ti ni el éxito ni el reconocimiento ni la aprobación de los demás. E igualmente útil te será volver a la naturaleza: despide a las multitudes, sube al monte y comulga silenciosamente con los árboles y las flores, con los pájaros y los animales, con el cielo, las nubes y las estrellas. Entonces sabrás que tu corazón te ha llevado al vasto desierto de la soledad, donde no hay a tu lado absolutamente nadie. Al principio te parecerá insoportable, porque no estás acostumbrado a la soledad. Pero, si consigues superar los primeros momentos, no tardarás en comprobar cómo el desierto florece en amor. Tu corazón romperá a cantar, y será primavera para siempre.

14 comentarios:

  1. Creo que todos vivimos un poco de dependencia si no la sabemos controlar, por eso hay que hacer un poco de todo en nuestro día y no quedarse con tan solo en una cosa.
    PD el color azul no ayuda la lectura de tus escritos.
    Un saludo

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  2. Me voy a tomar un breve descanso…

    Nos vemos a la vuelta.

    ¡¡Gracias por la comprensión!!

    Me llevo tu nombre gravado en la valija donde reposa mí cariño. Y cuando regrese continuaré haciendo uso de la modestia de las palabras, para que sigan iluminando el cauce de la amistad que tiñe de colores la ilusión.
    Con párrafos abiertos para valorar las impresiones, que brotan del entusiasmo producido por la comunicación entre amigos.

    Un sentido abrazo
    Dejando al viento
    Los pensamientos

    María del Carmen

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  3. Aunque seamos libres nosotros mismos nos esclavizamos y nos creamos demasiadas dependencias...has nombrado unas cuantas de esas dependencias a las que hay que añadir muchas más.Ocurre que también nos apegamos demasiado a ciertas personas y también nos crea dependencia.y tienes razón cuando dices que aq veces necesitamos el estímulo de los demás para seguir haciendo cualquier trabajo......conclusión: no tenemos libertad total aunque nos creamos muy libres e independientes.Tony de Mello me encanta, tengo unos cuantos libros suyos.Saludos

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. al hablar de total libertad lo que siento es vértigo!!!

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  6. Excelente reflexión.Somos dependientes de las nuevas tecnologias.Porque algunas son necesarias.

    He vivido las distintas etapas del progreso.
    y antes todo era tan distinto y tan duro para el trabajador. ¡Prefiero esto! controlando.
    Un Cordial Saludo.

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  7. Estupendo el post que nos has dejado muy reflexivo
    que tengas una feliz semana.
    Saludos desde…
    Abstracción textos y Reflexión

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  8. Gracias por tu visita a mi blog.

    Entro a conocer el tuyo y me encuentro con un tema bastante profundo. Todo el mundo quiere la libertad pero en el fondo cada uno de nosotros somos esclavos de algo.
    La libertad necesariamente tiene que tener un límite y ese límite está marcado y ese límite lo debe marcar el respeto a los demás.

    Saludos

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  9. Buena reflexión, necesitamos de la tecnología, pero como todo en la vida, debe ser con prudencia y medida.

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  10. Hola Padre,
    somos absolutamente dependientes de... la electricidad! jaja, tambien encuentro dificultoso vivir sin un poco de aprobacion, es como si sintiera un dolorcito en el pecho, tal vez yo deba superar eso.
    Un abrazo afectuoso.

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  11. Interesante espacio con muy buenas reflexiones,
    un placer pasar por tu casa.
    que tengas una buena semana.
    un abrazo.

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  12. Tienes más razón que un Santo, nos creemos libres pero no los somos, porque no sabemos que hay cosas cotidianas que utilizamos todos los días y que dependemos de ellas. Gran entrada. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  13. UN BUEN SÁBADO Y MEJOR DOMINGO.
    Haora me doy cuenta, no estaba de seguidora y por eso no sabía cuando publicabas, solo pasaba a leerte cuando encontraba tu comentario en mi blog.
    En este momento te sigo, leo lo que me he perdido, y agradezco tus interesantes letras llenas de una información que nos hace reflexionar sobre la vida misma. Gracias.
    Un abrazo.
    Ambar.

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  14. He llegado a este lugar de paz y me ha encantado tu reflexión.
    Estoy muy de acuerdo en que la soledad es una buena compañía, es la que hace florecer ese desierto y vivir esa anhelada primavera que viene de la mano de los "desapegos".

    Mis cariños y que tengas una linda semana.

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GRACIAS POR COMENTAR Y REZA POR MI